Las Alubias

Las alubias son legumbres conocidas desde tiempos inmemoriales; de hecho, en México se cultivaban hace ya 7000 años. Fue Cristóbal Colón quien las descubrió y fueron introducidas en Europa por los españoles y los portugueses en el siglo XVI, convirtiéndose en «el pan» de los trabajadores y los campesinos.
Hoy en día, sin embargo, asistimos a un auténtico cambio de rumbo, hasta el punto de que se consideran un superalimento por sus propiedades nutricionales.
Pero, ¿por qué las alubias son tan beneficiosas?
Se cultivan, más o menos, en toda Italia y existen muchas variedades, pero lo que todas tienen en común es que son un alimento bajo en calorías y rico en fibra, excelente para la digestión y para la sensación de saciedad durante las comidas. Además, son una fuente de sales minerales como el fósforo, el hierro y el calcio, fundamentales para la salud de los dientes y los huesos.
Las alubias, además de estar ricas, son un alimento lleno de misterio: los egipcios utilizaban las que tenían «ojos» para algunos rituales relacionados con Isis, diosa de la fertilidad y la maternidad; Pitágoras las consideraba la segunda morada de las almas; los romanos, durante las Feralia y las Lemuria, fiestas relacionadas con el culto a los antepasados, utilizaban las alubias negras para apaciguar a los espíritus y protegerse de ellos… Y, aún hoy, en Japón perdura una tradición en la que son protagonistas: el lanzamiento de alubias, que tanto gusta a los niños. ¿Por qué se lanzan? Las alubias representan la vitalidad y se cree que purifican simbólicamente la casa alejando a los espíritus malignos que traen mala suerte y mala salud.
Pero, ¿cómo podemos saborear estas legumbres tan alabadas? La receta por excelencia es, sin duda, la pasta e fagioli (pasta con alubias).
Ya sea en seco, cremosa o caldosa, para degustarla bien caliente o casi fría, recién preparada o al día siguiente, la combinación pasta e fagioli es sencillamente «insuperable».