La Alcachofa

La alcachofa es conocida desde la antigüedad, y existen muchos tipos, cultivados tanto al norte como al sur de la Bota. Entre las más apreciadas están la espinosa de Albenga o de Cerdeña y el mammolo romanesco.
El primer pensamiento que tenemos de la alcachofa es que limpiarla es difícil y empleamos mucho tiempo en hacerlo, pero su sabor característico y las sabrosas recetas en las que es protagonista compensan todo ese esfuerzo: pruébela cruda en rodajas con aceite, sal y limón, o rebozada, a la judía, a la romana, con pasta, en risottos, en rellenos… ¡y todo lo que podáis imaginaros!
Además de estar muy buena, la alcachofa es excepcional para la salud: tiene pocas calorías, poca grasa y es rica en fibra. Por tanto, es ideal para quienes desean seguir una dieta sana sin renunciar al sabor. También abunda en sales minerales y vitaminas, fundamentales para nuestro organismo.